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domingo, 28 de septiembre de 2014

Un visitante inesperado o no sólo de arañas vive Holanda


Normalmente no es necesario que me lleve trabajo a casa. Sin embargo existen ocasiones aisladas en que algún programa de los que soy responsable falla (yo me dedico a programar) y me toca desempacar el portátil de madrugada y buscar el problema desde el sofá. Esto mismo sucedió una noche del pasado agosto en la que, como de costumbre con mucho nerviosismo, me puse a analizar dónde estaba el problema.

En esto que en cierto momento me levanto para ir a la nevera y descubro un enorme círculo de nata (nata de soja, pues no tomo lácteos) en medio del suelo, junto a las alacenas. ¿Qué cojones? ¿De dónde puede haber salido esto? - pensé - Abrí la alacena buscando la fuente de dicha mancha y ahí llegó el horror. El contenido del armarito parecía estar revuelto, es decir, más revuelto de lo que está de costumbre, y un cartón de nata yacía tumbado y agujereado por varios sitios, claramente roído con avidez, y esparciendo su contenido profusamente por dentro y fuera de la alacena. ¡Vaya shock! Todos los indicios apuntaban al hecho de que así, de un momento para otro, tenía una rata en casa. Y además la jodida rata era vegana. La incredulidad del momento me hizo sin embargo proseguir con con la inspección del lugar para confirmar la - ahora veo que evidente - hipótesis. Si de verdad había una rata tendría que haber cagadas. Y de hecho, tras una segunda visual, detecté lo que podrían ser las caquitas de marras; pequeños cilindros de color negro. Con la mala suerte de que esa semana, justo esa puñetera semana, había traído a casa un paquete de los famosos hageslaag o canutillos de chocolate, con lo que hube de agarrar una de estas presuntas deposiciones y observarla de cerca, muy de cerca, para emitir el veredicto final.

domingo, 27 de julio de 2014

Mis ¿adorables? vecinos


Allá por dos mil diez encontré un trabajo en Holanda buscando a través de internet. La entrevista tuvo lugar muy poco tiempo después de aquella infame final futbolística entre España y Holanda, por lo que pensé que no me contratarían. Pero lo hicieron. Disponía de un mes para encontrar alojamiento e instalarme en el país de los tulipanes. No tuve más remedio que localizar mi primera casa también a través de internet, lo cual no resultó nada fácil (esta historia daría para hablar largo y tendido). El caso es que algo encontré, y obviamente tecleé la dirección en google view para verificar que dicha vivienda existía. Las imágenes mostraban lo que parecía ser una casa de bien, grande de más para los cuatro inquilinos que se supone seríamos y que se alzaba solitaria en medio de la nada. Cuando por fin me personé físicamente en medio de esta estampa, una tarde de octubre en que la lluvia me calaba los huesos y me las veía negras para sujetar a duras penas ora dos maletas de quince quilos ora mis pantalones, que resbalaban hacia abajo por haberse quedado el maldito cinturón olvidado en el control de seguridad del aeropuerto, observé algo extraño: Mientras una mitad de la casa era sobria, rodeada por un jardín en el que un único árbol de hoja caduca destacaba entre el césped mal cuidado, en la otra florecía una colorida orgía de petunias y rododendros. Además había dos puertas.

domingo, 13 de abril de 2014

Crónica de un reposo obligado o cómo sobrevivir a un accidente en los Países Bajos


En un lugar próximo a Flandes cuyo nombre despunta en toda ocasión que se mentan estupefacientes y vivanderas, no mucho tiempo ha que vivía quien estas lineas escribe y cuyos emprendimientos, al igual que los del maltrecho caballero de la Mancha, no llegaban a buen puerto jamás. Siendo su más reciente desventura una desafortunada colisión, tonta donde las haya, con su recién estrenada bicicleta. Aquí se había quedado nuestra historia, justo después del regreso desde el hospital. ¿Pero qué pasó después y, más importante, qué consejos puedes extraer de dicha experiencia si en algún momento la fortuna te depara la misma sorpresa que me deparó a mí?

miércoles, 15 de enero de 2014

El desenlace de mi breve relación con la bicicleta y una experiencia de primera mano en los servicios de urgencia de Holanda


Existe cierto tipo de gente a los que la fortuna les sonríe de tal manera que se dice de ellos que han nacido con un pan debajo del brazo. Y luego estamos los que en vez de pan traemos de serie toda una empanada que se encuentra no bajo una axila sino bien plantada entre oreja y oreja. Y es que como le pasaba a Paco Martinez Soria con la ciudad, yo siempre tuve claro que con mis reflejos de galápago centenario y mi retardo de varios (incómodos) segundos para distinguir derecha de izquierda aquello de la bici no era para mi. Pero todo es pasar los primeros días, me decían. Ya verás como uno se acostumbra enseguida, me decían. Al final, como no podía ser de otra manera, acabó sucediendo lo que tenía que suceder, para algunos un paso definitivo en el proceso de integración en los Países Bajos pero para mí un susto de los gordos.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Celebrando el pakjesavond, la pseudo-nochebuena holandesa dedicada a Sinterklaas


En una ocasión, hace ya muchos muchos años, mi padre recibió el siguiente mensaje en su teléfono móvil:

Bajando por la escalera
le pisé la cola al gato
entonces me di cuenta
que hoy era tu santo

Esta obra cumbre de la lírica hispánica no procedía de su sobrino de diez años sino de un compañero de trabajo de su misma edad, es decir ya talludito, al que llamaremos Juan Alberto. Tan jocosos encontramos mi hermano y yo el surrealismo del poema y la mente privilegiada de la que surgía, que cuando llegó la navidad decidimos felicitar a Juan Alberto, desde un número anónimo, de la forma que él se merecía.

Paseando por la era
me encontré con un rebaño
que baló que te dijera
Juan Alberto feliz año

La cosa era demasiado graciosa para abandonarla sin más en ese punto. Así que al año siguiente repetimos faena y desde entonces no ha habido navidad en la que Juan Alberto no haya recibido su felicitación anónima de rigor (menuda decepción se va a llevar si algún día descubre quienes eran sus misteriosos felicitadores). El estándar ha sido siempre mandar cuatro versos con rima ABAB preferiblemente empezando con -era que puedan encajarse en un mensajito de móvil y, a ser posible, con la métrica un poquito más cuidada que en el original de Juan Alberto. Conforme pasaban los años y más gente se unía a la elaboración de los mensajes, éstos se tornaban cada vez más rebuscados y surrealistas:

Robándome la cartera
un chacho en la pubertad
rajaba a quién no dijera
Juan, ten feliz navidad

Sin embargo, durante todas las navidades que pasé componiendo estos poemillas de tradición propia, jamás imaginé que estaba sin saberlo siguiendo otra tradición navideña mucho más antigua: Los poemas de sinterklaas en Holanda, país al que, por esas extrañas vueltas que da la vida, me mudaría en el futuro.

domingo, 6 de octubre de 2013

De por qué nunca tuve bicicleta y ahora así, de repente, me he provisto de una


Pues si. Después de tres años viviendo en este país, exactamente tres años y cinco días si queremos ser precisos, por fin puedo decir que tengo una bicicleta. Yo. Fan número uno del transporte público y la lectura el el tranvía. Una de las pocas personas tan desnaturalizadas que vino a Holanda y tuvo casa antes que bicicleta. ¿Cómo es esto posible? Todo comenzó hace un par de meses. No, a decir verdad cuando todo empezó fue cinco años atrás, cuando puse por primera vez el pie en los Países Bajos para cursar un erasmus en Delft.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Arañas, arañas everywhere (y mosquitos también)


Al igual que marzo es temporada de tulipanes y julio de fresas, en los Países Bajos septiembre es temporada de arañas. Es así y no hay más que hacerle. Así que si un buen día veis que vuestro edificio empieza a llenarse a un ritmo preocupante de estos pequeños insectos que no cunda el pánico, no sois víctimas de una plaga ni es necesario que busquéis un exterminador. Cuando llegue el invierno todas estas arañas se marcharán tal y como vinieron y el ciclo volverá a repetirse. Pero empecemos por el principio, pues lo que posibilita esta profusión de arácnidos no es otra cosa que la invasión de mosquitos de la que ya hablamos el año pasado.

domingo, 17 de febrero de 2013

El Albert Heijn que nunca estuvo allí


Fue una mañana de sábado extraña. Lo primero que vi por la ventana al levantarme de la cama fueron
cinco coches de policía más una motocicleta apostados en medio de la carretera. Para que este grupo de agentes prescindiera de su querida bicicleta policial y se presentase de mañana (mañana para mi, mediodía para ellos) con un pequeño ejército de nada menos que seis vehículos, sin molestarse siquiera en buscar aparcamiento, algo gordo tenía que estar pasando.

miércoles, 9 de enero de 2013

Los whereabouts de oficina y una pequeña anécdota


He de reconocerlo. Soy un desastre. El otro día a mis amigos les dio por imaginar qué sucedería, en sentido metafórico, si a cada uno de nosotros le regalasen una lámpara. Si el primero rompía la lámpara, otro la extraviaba entre su característico desorden y el tercero jamás se molestaba en desembalarla, a mi se me adjudicó la historia de comprar una bombilla incorrecta por alguna casualidad estúpida, generar una grán explosión y dejar sin luz a todo el vecindario. No es de extrañar que alguien con tremenda mala suerte (o tremendo mal hacer, según se mire) acabe por ostentar el dudoso honor de escribir el whereabout del año en la oficina en que trabaja. Pero antes de nada voy a contaros lo que es un whereabout.

sábado, 8 de diciembre de 2012

La luz, el gas y como no actuar al respecto


Lo bueno de escribir un blog anónimo es que cuando metes la pata hasta el fondo puedes contarlo a los cuatro vientos sin pudor, posibilitando que otros aprendan de tu ejemplo sin sufrir la vergüenza en tus propias carnes. Es por ello que, cuantos más sabéis quien soy o cómo me llamo, más reparo tengo en revelar historias como la de hoy. Sin embargo la sección del blog dedicada a la vivienda jamás estará completa sin hablar del gas y la luz. Y cómo explicar este tema sin contaros mi propia experiencia al respecto...

domingo, 27 de mayo de 2012

Mosquitos, mosquitos everywhere


¡Por fin ha llegado el calor a los Países Bajos! Ese esperadísimo momento del año en que no encuentras ni una sola nube en el buienradar y los holandeses salen en masa a sus terrazas, jardines.. o aceras, ¿por qué no? a hacer la fotosíntesis. Pero si aplicamos un poco de filosofía zen, que está tan de moda, sabremos que tanta euforia veraniega tiene que tener su contrapartida por algún lado. Y de hecho la tiene, aunque sólo aparece de noche. Se trata de los mosquitos.